miércoles , 17 julio 2019
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Legionella y aire acondicionado: todo lo que debes saber

Legionella y aire acondicionado: todo lo que debes saber
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El verano queda a la vuelta de la esquina y con él se disparará el uso del aire acondicionado. En lugares públicos como centros de trabajo y grandes edificios en general es necesario un buen mantenimiento. En caso contrario, puede acarrear problemas serios de salud como la Legionella. En este artículo vamos a identificar qué es, cómo se propaga y de qué maneras podemos evitarla.

Legionella

¿Qué es la Legionella?

La Legionella es una bacteria vive en aguas estancadas por encima de los 35º. Aunque hay varios tipos, la especie más peligrosa para los humanos es la Legionella pneumophila, que puede provocar una neumonía. Esta infección puede provocar fatiga, dificultad para respirar y en ocasiones, diarrea o dolores musculares.

Las principales fuentes de contagio son los sistemas de aguas de hoteles, hospitales y grandes edificios en general. Aunque también otros sistemas como humidificadores, spas o fuentes de agua termal.

El modo de contagio de la enfermedad es la inhalación de agua contaminada. Si las minúsculas gotas de agua que están en el aire contienen la bacteria, las personas que estén en ese entorno se contagiarán al respirar.

¿Hay riesgo de Legionelosis en aires acondicionados domésticos?

En el ámbito doméstico podemos estar tranquilos. No existe riesgo de contagio de Legionella porque no hay circuito abierto de agua y no hay posibilidad de que la bacteria se multiplique.

La diferencia reside en la forma de enfriar el gas comprimido. Los sistemas domésticos usan el aire atmosférico, mientras que los sistemas industriales usan agua. Por ello, en caso de estar presente la bacteria, el riesgo de producirse un brote es muy alto.

Instalaciones de riesgo de dispersión de Legionella

La prevención de la Legionella se regula por diferentes normativas. Una de ellas, es el RD 865/2003, de 4 de julio, en el que aborda los criterios para la prevención y control de la enfermedad.

En él se especifica qué tipo de instalaciones deben vigilarse especialmente: las que usen agua en su funcionamiento, produzcan aerosoles y estén ubicadas en el interior o exterior de edificios de uso colectivo. A partir de ahí, establece una clasificación con dos categorías:

Instalaciones con mayor probabilidad de proliferación y dispersión de Legionella:

  • Torres de refrigeración y condensadores evaporativos.
  • Sistemas de agua caliente sanitaria con acumulador y circuito de retorno.
  • Sistemas de agua climatizada con agitación constante y recirculación a través de chorros de alta velocidad o la inyección de aire (spas, por ejemplo).
  • Centrales humidificadoras industriales.

Instalaciones con menor probabilidad de proliferación y dispersión de Legionella:

  • Sistemas de instalación interior de agua fría de consumo humano (tuberías, depósitos, aljibes), cisternas o depósitos móviles y agua caliente sanitaria sin circuito de retorno.
  • Equipos de enfriamiento evaporativo que pulvericen agua, no incluidos en el apartado anterior.
  • Humectadores.
  • Fuentes ornamentales.
  • Sistemas de riego por aspersión en el medio urbano.
  • Sistemas de agua contra incendios.
  • Elementos de refrigeración por nacionalización, al aire libre.
  • Otros aparatos que acumulen agua y puedan producir aerosoles.

Instalaciones de riesgo en terapia respiratoria:

  • Equipos de terapia respiratoria.
  • Respiradores.
  • Nebulizadores.
  • Otros equipos médicos en contacto con las vías respiratorias.

Legionella

¿Se puede considerar la legionelosis como riesgo laboral?

Hay algunos empleos en los que potencialmente se podría estar expuesto a la bacteria, y por tanto, implican el riesgo de contraer la enfermedad.

La legionella se encuentra de manera natural en suelos, ríos o embalses y puede reproducirse de manera eficaz en sistemas de transporte y almacenamiento de agua. Por eso, si estos dispositivos contaminados se usan en el trabajo se generan situaciones de riesgo que pueden originar la enfermedad.

Sin embargo, hay pocos países que incluyan esta enfermedad en su legislación específica sobre salud en el trabajo. En España la legislación específica es la siguiente:

  • RD 664/1997, sobre disposiciones mínimas a adoptar para prevenir los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos en el trabajo
  • RD 865/2003, por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis

Cómo prevenir la legionelosis

La prevención de brotes de esta enfermedad pasa por un buen mantenimiento de las instalaciones de riesgo. Por ello, según la Orden SCO/317/2003 establece que es necesario un curso de prevención y control de la legionella para el personal que trabaja en las operaciones de mantenimiento higiénico-sanitario (con agua potable caliente y o/fría).

Así, este curso de Prevención y Control de Legionella es obligatorio para realizar los certificados de desinfección, además de cumplor con los registros de mantenimiento de instalaciones.

Con esta formación también se aprende a manipular los productos químicos y las dosis necesarias a utilizar en cada caso.

Hay consultoras y empresas especializadas en impartir este tipo de cursos por toda España. Así que en caso de estar interesado, es sencillo encontrar información sobre cursos homologados.

Además, desde el Ministerio de Sanidad se puede consultar una guía técnica sobre la prevención de Legionelosis.

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